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La Alquimia--Ramas Hermética y Typhoniana

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A través del tiempo, los estudiosos han discutido seriamente el origen de la palabra Alquimia. Muchos piensan que se originó en Egipto; otros que su origen más remoto se encuentra en el sumergido continente atlante...Y las opiniones crecen según el tiempo pasa. Si consideramos que la palabra Alquimia tiene su origen en Atlantis, entonces diremos que existió un legendario Sabio y Filósofo llamado Khemnes, y que la palabra Alquimia se derivó de su nombre, al igual que la mismísima tierra de Khem, la tierra negra, que luego se llamó Egipto. Pero todavía tenemos otras visiones que considerar: (1) La palabra tuvo su origen en alguno de sus fundadores legendarios como son Hermes Trismegistos (el Tres Veces Grande), Cham (el hijo de Noé), etc; o (2) etimológicamente, la palabra procede de la raíz khem, que significa tierra negra, negro.

Desarrollando la primera opinión, se dice que el arte fue enseñado a los hombres por Ham, Cham o Cam, tercer hijo de Noah (Noé) que enseñó arte y ciencia. En el libro de Enoch se dice que fue transmitido por uno de los Grigori (Vigilantes), que luego se convirtieron en ángeles caídos debido a la lujuria que despertó en ellos por causa, según se narra, de las hijas de los hombres. Los historiadores consideran con seguridad que la Alquimia, Ars Magna, Ars Regia (Arte Magna y Real) y Arte Sacerdotal, ya era practicada en los colegios de Sacerdotes Egipcios. Y su legendario fundador, Hermes Trismegistos, el Tres Veces Grande, nos merece una consideración aparte de este texto. Por ahora sólo mencionaré que, debido a él, se le llama "Filosofía Hermética", "arte egipcio", "arte divino" y "arte hermético".

En sí, la palabra alquimia, puede ser entendida como el arte divino, porque la expresión hebrea "kimijah" o "kimiyah" quiere decir: "porque es de Dios". También puede ser entendida etimológicamente como "al khemi", "el arte negro", o "el arte (procedente) de la tierra negra". Aquí "negro" se refiere a su obscuridad, ya que alquímicamente se sabe bien que de la obscuridad se engendra la Luz (lux) que luego manifiesta (hace manifiestas) todas las formas que son visibles en la naturaleza.



La Alquimia es una Scientia en el sentido antiguo y original del término: un conocimiento total, ya que es Ciencia, Arte y Filosofía. Como tal, aquél que se sumerge en el secreto de su praxis parte de lo conocido para lograr comprender lo desconocido, ligando ambos terrenos por medio de analogías y otras figuras retóricas, algunas veces intrincadas con el afán de que el conocimiento de lo inconsciente se revele a la conciencia, y que lo inmanifiesto se haga manifiesto. El estudiante empieza a considerar el arte subjetivamente, hasta llegar a su terreno objetivo, y por medio de los símbolos descubre aquello que éstos ocultan en sí mismos.

Lo más complicado aquí es dar una definición de la Alquimia, siendo el Arte tan extenso y omniabarcante como es, pero la más general que podría darse es "el Dominio del Fuego", tomando esta definición del significado de la palabra Alquimia de acuerdo a la Lengua Sagrada. Pero, si tomamos una definición más acorde con las necesidades modernas, podemos decir que es la ciencia que permite transmutar (cambiar las cosas a un estado superior de ser), y otorga el control para que el operador pueda hacerse dueño de su realidad, su vida y sus circunstancias. Y el transformar y obrar cambios en la realidad inmediata por medio de la Voluntad y de acuerdo con la Ley, hasta que se logra reproducir en esta realidad fragmentaria la Única Realidad del Todo, es lo esencial: de ello parte todo lo demás. El transformar tu realidad en lo que tú quieres que sea, sirviéndote del conocimiento de las Leyes Cósmicas; el controlar las fuerzas naturales y las energías elementales; el dominar los fenómenos psíquicos y mentales; el verificar efectos tangibles en la realidad concreta, incluso la transmutación de las cosas, sean objetos o incluso metales...entre otras cosas, son las promesas siempre cumplidas que son posibles con el ejercicio paciente de este Arte y con los frutos que otorga al estudioso diligente...Todo de acuerdo a la Ley, que es la Armonía. Pero aquí cabe señalar que nadie puede cambiar o transformar la realidad inmediata de alguna forma, o cambiar alguno de sus patrones, si con ello altera el balance cósmico. Por ello, la Alquimia primero perfecciona y "dignifica" a sus practicantes, antes de mostrarles las claves que pueden hacer de ellos los iguales de los Dioses y de los Sabios Inmortales.

Como Ciencia que es, en Alquimia no se necesita creer en nada. Se necesita Saber. Y la Sabiduría es el conocimiento puesto en práctica, y verificado por medio de la experiencia. Aquí la Fe es entendida como la confianza en Sí Mismo (en ti como persona, y en el Inefable presente en ti). Por ello, realizas (realizar en el sentido de "hacer real" y de "comprender algo e interiorizarlo: llegar a una conclusión verdadera gracias a la expansión de la conciencia individual") las prácticas y obtienes resultados, los cuales no son cuestión de creencia: simplemente observas los resultados, por pequeños y apenas apreciables que puedan ser en un principio, primero en tu realidad interna, luego en tu realidad inmediata (externa) y concretamente en aquello que deseas transformar. Por todo esto, es una de las formas más altas de Magia. La Alquimia trabaja con las fuerzas de los niveles de emanación (Aztiluth), como dirían los kabalistas, usando energías espirituales para efectuar cambios en el mundo físico por medio de los vínculos que unen en perfecto equilibrio a todos los mundos (entendidos como niveles energéticos) con todo y sus planos, realidades y dimensiones, que están perfectamente interconectados unos con otros. Aquí todo es cuestión de vibración, de frecuencia energética, y de voluntad para cambiar esa frecuencia. Y las transmutaciones, transformaciones, transfiguraciones, permutaciones, etc, que se llevan a cabo, consisten en cambiar la vibración, ya sea sutilizando (incrementando la vibración) o densificando (bajando la vibración) del sujeto del arte.

El verdadero Arte Hermético trabaja desde el nivel de la Mens, de la Mónada, como la llamaron en el renacimiento y en las épocas posteriores, entendida herméticamente como "Mente Viviente", "Consciencia", "Espíritu". Y esta Mente, en un nivel más cercano a lo concreto (manifiesta como mente inferior, cerebral en gran medida), es el puente entre el cuerpo y el alma. Por medio de ella, se puede tener acceso a los mundos espirituales, pero también pueden realizarse cambios en los mundos materiales.



Cabe señalar que el estudioso que quiera considerar seriamente la Filosofía Hermética, debería adquirir ciertos conocimientos de las materias conocidas mundanamente, que le harían el trabajo más fácil, aunque no es un requisito obligatorio. Los más nuevos descubrimientos de la química termonuclear, las leyes de la termodinámica, de la física cuántica, de las múltiples dimensiones, universos y realidades, de la teoría del caos y del principio de incertidumbre--dentro de la ciencia--; y sobre todo los elementos esenciales de lógica y los conceptos fundamentales de la filosofía mundana, sin olvidar algunos elementos de retórica (sobre todo figuras retóricas) que servirán de mucho, además de los fundamentos de la psicología. Sin embargo, no quiero asustar a aquellos que se internan por primera vez en el campo de la Filosofía Hermética. Si bien aquí en la Alquimia todo encuentra una base racional, este conocimiento previo sólo será un trampolín desde el cual podrán catapultarse a los reinos de lo que hasta ahora podría considerarse "oculto". Y como la Inspiración y la Intuición son el Hilo de Oro de Ariadna que guía a los que sinceramente se internan en el laberinto hermético, no es obligatorio que también (como si no tuvieran suficiente) se internen en los campos científicos y filosóficos. Lo que sí debe señalarse es que el sentido común es algo muy necesario en el estudio de la Filosofía de Hermes. Aquí todo tiene una base racional, y todo enunciado de esta filosofía descansa en la Verdad, aunque a primera vista esté encubierto en las sombras del intricado simbolismo de las figuras retóricas. Pensar herméticamente consiste en encontrar la Verdad en el aparente error o contradicción que pueda presentarse, ya que estas contradicciones son sólo aparentes, según el punto de vista y el enfoque que se le dé a la cuestión. Los Alquimistas usan un lenguaje obscuro, explicado por lo más obscuro, según dicen: "obscurum per obcurius, ignotum per ignotius" (lo obscuro por lo más obscuro, lo desconocido por lo más desconcido); pero debo decir que esto obedece al objetivo de ir conquistando paulatinamente al inconsciente y establecer el vínculo entre sus contenidos y la conciencia operante (sin que exista el peligro de la "invasión del inconsciente").

La Alquimia tiene varios objetivos, a corto y a largo plazo. Muchos de sus frutos obedecen a lo mismo: algunos se manifiestan según el nivel de la Obra que el practicante esté transitando en determinado momento, y otros sólo se manifiestan como resultado de los tres niveles por los que atraviesa la Piedra, que en su primera, segunda y tercera etapa es llamada, respectivamente, Piedra de los Filósofos, Piedra Filosofal y Piedra de los Sabios. Como objetivos principales, la Alquimia tiene los siguientes:

1.-Transmutatio (Transmutación), por medio de la Lapis Philosophorum (Piedra Filosofal).

2.-Inmortalidad adquirida por medio del Elixir Vitae, el elixir de la Vida. Dentro de este objetivo se incluye la confección de la Panacea, la medicina universal que cura todas las enfermedades.

3.-Creación de un humunculus, o de varias clases de humunculi, humúnculos. Dentro de esta práctica se engloba la creación de toda clase de familiares, flagae o sirvientes mágicos que asistan al Alquimista para una u otra operación, según sea el objetivo para el cual fueron creados originariamente. El golem es un resultado de esta práctica y el genio en la botella, otro. La metodología en ambos casos es distinta, pero el procedimiento descansa en las mismas leyes vitales.

4.-La palingenesis o palingenesia, que consiste en reavivar físicamente a un ser a partir de sus propias cenizas. El ave fénix es un ejemplo del resultado de esta práctica.



Frutos secundarios de la práctica de la Gran Obra (Magnum Opus) que se manifiestan incluso antes de terminarla y de fraguar la Piedra Filosofal, son: el desarrollo y manifestación potencial de las facultades psíquicas latentes; el cambiar los estados de conciencia a voluntad, con la habilidad de contemplar la Luz de la Verdad que se oculta detrás del velo de las apariencias, y entrar a la Conciencia Cósmica a voluntad; la sensibilización e incremento de las emociones; el aumento de la capacidad del cuerpo para experimentar beatitud, salud, fortaleza y mayor flexibilidad; el desarrollo de la Imaginación Real que produce los cambios en el mundo de la materia; los pensamientos se vuelven poderosos y la Voluntad alcanza su poder de Alkahest (Disolvente Universal), a la par de otras facultades/poderes/virtudes del Alma; las circunstancias tienen menos efectos sobre el practicante, quien ya puede transformarlas para que estén alineadas con la evolución que busca en su beneficio...Son éstas, entre otras, según cada practicante en particular, las "señales de logro".

La Alquimia estudia al hombre en su constitución trina y evolución séptuple (cuerpo físico, astral, mental (inferior), etérico (superior), Alma (trina), Espíritu y Mónada (Mens, Mente Superior). Entonces, como puede verse, los niveles físico, psíquico, mental y espiritual de ninguna manera le son ajenos.

Pero en la Lapis Philosophorum está oculto el principal objetivo de la Alquimia, que es la religión, entendida en su sentido original de re-ligare, "volver a unir" al hombre con el Absoluto, con el Inefable Dios de los Dioses. Y la Piedra Filosofal es la representación de esta perfección original, manifiesta nuevamente en todos los niveles durante el momento de culminación de la Gran Obra, que es la Gran Obra divina. Estamos llamados a manifestar nuevamente esa perfección que era nuestra desde antes de que el mundo fuera. Somos imagen y semejanza del Absoluto, y el objetivo capital del Arte consiste en manifestar esa semejanza actualmente (en acto). Por mucho tiempo, la Alquimia ha sido llamada Arte Real porque el Rey es el YO, el Dios Interior, que clama por recobrar su trono perdido a manos del ego, de su obscuro sirviente, que ahora se ha convertido en un dictador tirano que debe ser derrocado...Y para esto, debe purificarse, hasta que recuerde su origen, reconozca su papel en el gran orden de las cosas y ceda su reino al soberano legítimo. Por eso es que antiguamente los candidatos y aspirantes a la iniciación eran sometidos a pruebas tan duras: porque tenían que demostrar que eran dignos de participar de los Misterios, y probar que eran capaces de acciones realmente dignas de un soberano, de acciones elevadas dignas de la realeza. Somos hijos de un Rey, del Rey de Reyes, pero lo hemos olvidado y sufrimos porque no sabemos quiénes somos en realidad y muchas veces pretendemos ser aquello que no somos.



Muchos hermanos y cofrades de otras ramas del saber oculto y de la Magia, dicen que nosotros, los practicantes herméticos (porque la Alquimia es la praxis del hermetismo), somos los más soberbios que hay dentro de todos los estudiantes de la Magia y también entre los Magos, porque buscamos asemejarnos a los dioses, al Dios de los Dioses, incluso. Pero esto no es soberbia, ni blasfemia, por el simple hecho de que sólo aspiramos a recobrar lo que es nuestro por derecho de conciencia, desde antes que el mundo fuera (antes que las aguas de arriba se separan de las de abajo). Y no es soberbia aspirar a ser lo que siempre hemos sido en Realidad, por el simple hecho de que no podemos dejar de SERlo. La Verdad Absoluta se manifestará al que sea digno de recibirla y le mostrará los arquetipos del Todo, que son las formas perfectas que siempre fueron, han sido, podrán ser y serán...que jamás dejarán de ser. Y ahora debemos hacer lo que está de nuestra parte: Nuestro deber por ahora es manifestar esas formas arquetípicas lo más perfectamente que podamos en este mundo de sombras. Tenemos que encontrar la Luz y manifestarla para que los otros la vean y se acerquen a ella...Abrir nuestros ojos, si es necesario, para vislumbrar la Luz que brilla en la Obscuridad...y partiendo de esta obscuridad, llegar a la Obscuridad Tres Veces Radiante de la Nada, donde el Inefable se manifiesta plena y potencialmente.

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ENTENDIENDO LA ALQUIMIA.



Como dije antes, la práctica de la Filosofía Hermética o, lo que es lo mismo, la Filosofía Hermética aplicada, se llama Alquimia, y la Alquimia es un arte mental por excelencia. Aquel que considera que este Arte sólo consiste en manipulaciones de substancias materiales, está equivocado, y no lo está menos el que cree que la Alquimia es una práctica enteramente espiritual. No es ni una cosa ni la otra de forma aislada. El plano mental es el puente de unión entre el cuerpo y el Alma; y siendo así, por medio de él se pueden obrar cambios en todos los niveles simultáneamente (en el físico, en el mental y en el nivel del alma). Una vez que el Alquimista se ha conquistado a sí mismo y ha logrado el ennoblecimiento de sus facultades, ha ganado control sobre la realidad interna y externa. Haciendo cambios en su interior, puede lograr que los cambios pertinentes también se manifiesten en la realidad externa. Y esto es porque la realidad externa es un reflejo de la realidad interna. Y de acuerdo a esto, siendo dueño de sí mismo, el practicante llega a ser señor de lo externo también.

El Alquimista sabe muy bien que existen interconexiones y vínculos reales y muy tagibles entre la materia y el Espíritu, que son dos extremos de Lo mismo. Y quien sabe qué es ESO en lo que se unen estos dos polos, está en el camino del Adeptado. Existe una substancia que es material y espiritual a la vez, y que al ser manipulada, causa los cambios en los cuatro vehículos de conciencia materiales del hombre, que son, en orden del más denso al más sutil: el cuerpo físico, el cuerpo astral, el cuerpo mental (inferior) y el cuerpo etérico. Esta substancia, que es la Prima Mater, la Primera Materia, es aquella de la que todo surgió substancialmente para luego manifestarse en la forma física que conocemos, que es la materia más densa. Entonces "un metal no puede ser transformado en otro (transmutarse) sin ser llevado de nuevo a su Prima materia", lo que quiere decir que el sujeto a transmutarse debe regresar a su pureza original y estar lo más libre posible de agregados (de todo nivel) y de impurezas y elementos compuestos.

Aquí, siguiendo el estado de la cuestión, si es un arte espiritual o material, cabe señalar la diferencia entre los distintos aspirantes que se aproximan a la Filosofía, que según el camino que cada uno sigue se nombran como:

1.-sopladores

2.-espagiristas

3.-arquimistas

4.-ocultistas

5.-New Age

6.-Filósofos Herméticos (Magos y Místicos)



Sopladores. Estos seudo-practicantes siempre asolaron la escena europea, trayendo la desgracia para muchos practicantes reales del Arte. Se les llamó desdeñosamente "puffers" por la forma frenética en que usaban los fuelles, sin saber ni siquiera qué era el horno, qué los fuelles y que el fuego. A estos, de acuerdo a Alquimistas reales como Fulcanelli, se les debe la mayoría de los descubrimientos de la Química actual, más que a los verdaderos alquimistas (aunque claro que hubo alquimistas reales que extrapolaron su campo de experimentación hasta llegar a lo físico y también hicieron notables descubrimientos). La mayoría de estos farsantes, calificados como "sofistas", en el sentido negativo del término, por los verdaderos Filósofos, acabaron sus vidas debido a los vapores venenosos que se liberaraban en algunas de las operaciones o en medio de explosiones de gran magnitud, provocadas por lo volátil de los componentes de sus insensatos experimentos con los elementos químicos vulgares, los cuales NO son los elementos alquímicos. Los puffers sólo buscaban el enriquecimiento personal egoístamente, el oro fácil y engañar a los incautos para conseguir dinero por medio de sus estafas. Esta "senda" (si se le puede llamar así) es ilusoria y con peligros mortales, ya que si alguien no termina envenenado o con graves daños mentales por efecto del plomo, o asfixiado por los gases venenosos, terminará su vida habiendo tratado de engañar, pero siendo víctima del peor engaño: el engaño a sí mismo. Por último diré que estos eran los que se distinguían por tener laboratorios que, más que eso, parecían cocinas sucias, desordenadas y malolientes. Ahí guardaban toda clase de alimañas, de cosas inútiles y desagradables, como sangre de personas pelirrojas, restos de uñas, heces y quién sabe qué más...porque su imaginación, fantasiosa y exaltada hasta la locura por la codicia, no tenía límite...y buscaban el oro donde fuera, malentendiendo las instrucciones de los Filósofos. Sus "laboratorios" están representados fielmente en las pinturas de muchos ilustres que creyeron que así eran los de los alquimistas de verdad.



Espagiristas. Los espagiristas buscan la elaboración del elixir vitae o aurum potabile por medios puramente químicos. A ellos pertenece el saber sobre la elaboración de remedios médicos y farmacéuticos, a la vez que otros conocimientos médicos. De acuerdo a Fulcanelli, la Espagiria es una ciencia exótica en la cual se incluyen la fabricación de cerámica, de vidrio, de colorantes, aguardiente...entre otros conocimentos tecnicoquímicos. Los espagiristas que se dedican a la transformación de materias minerales, son los que dan nacimiento a la arquimia.



Arquimistas. Éstos entran dentro de los aspirantes que desean conocer los secretos del Gran Arte, pero los malentienden por su falta de visión, en la mayoría de los casos que se ven individualmente. Piensan que la Alquimia consiste en pura química, y que por medio de técnicas y procedimientos químicos se puede lograr la transmutación de un metal en otro. Si se toma en cuenta la frase de la mayoría de los diccionarios que enuncia que "la alquimia es la prehistoria de la química", ésta sólo es válida si en vez de la alquimia total sólo se consideran la clase de espagiria que vino después de la época de Paracelso y la arquimia, con "r".



Ocultistas. Un grupo interesante de examinar. Para la mayoría de ellos, la alquimia no es más que puro proceso de individuación (como lo entendía Jung) y, por lo tanto, es una disciplina enteramente espiritual. Para muchos de los que se nombran a sí mismos "ocultistas", el espíritu es por sí mismo lo único que tiene valor, y todo cambio es considerado ilusorio, ya que el espíritu no cambia. Y de esto se sigue que niegan la transmutación del cuerpo físico, además de que relegan los aspectos mágicos y trascendentales de la Alquimia. Generalizando, el suyo es un espiritualismo desencarnado. NOTA: Aquí me estoy refiriendo a la forma generalizada en que los ocultistas ven a la Alquimia, y no a la forma en que muchos ocultistas prácticos conciben el mundo.



New Age. Muchos de ellos son esoteristas, aunque son raros los que dentro de esta corriente tienen un sentido claro de lo que es la Alquimia y de lo que abarca. Para la mayoría de ellos, como para los que estudian la rama metafísica del New Age, la Alquimia es puramente espiritual, para lograr cambios en lo espiritual, pero nada más. Basan sus premisas en el cómo, más no en el qué resulta y el por qué. Aquí, la Filosofía Hermética se pierde casi completamente. La mayor parte de su pensamiento se basa en la creencia y en dogmas nuevos; después de todo, es una nueva institución que bien puede ser considerada dentro de las instituciones religiosas.



FILÓSOFOS HERMÉTICOS. Los auténticos practicantes de la ciencia secreta, de la Filosofía Sagrada; aquellos que reciben y transmiten el arte de boca a oído, siendo la Ciencia, esotérica y secreta como es, accesible sólo a aquellos que pasan la prueba de fuego en su entendimiento, y que son iluminados por la Mens. Dentro de estos practicantes, se distinguen dos tipos: Los Magos y los Místicos. Ambos se distinguen según el enfoque y la forma en que se aproximan a la alquimia.

En su libro: "la Torre de la Alquimia", David Goddard dice que "un camino es una forma o un método de acercamiento que se utiliza. En el occidente y en el oriente existen dos formas de acercamiento: el camino directo (sin forma) y el camino indirecto (con forma). Al camino directo suele llamarsele místico, y sus practicantes generalmente recibien el nombre de místicos. Este enfoque trata de llegar a la unión con la Fuente del Ser, rechazando toda apariencia de ser otro. Se enfoca por completo en la Única Realidad. En este camino, no se usan visualizaciones, ni rituales ni ceremonias. Se considera que todas las apariencias distraen de la meta. Siempre que la atención se desvía a algo que no sea el Absoluto, se le hace regresar a su enfoque. A la larga, se alcanza la verdadera naturaleza de la conciencia, el nivel consciente que trasciende todos los fenómenos (y que en ocasiones recibe el nombre de samaddhi). Entre los ejemplos de este tipo de acercamiento tenermos el zazen de la meditación zen, el mahamudra tibetano y la vía negativa del misticismo cristiano.

"El camino indirecto también se llama camino ceremonial y este término es tan engañoso como místico, ya que en este camino no se requiere que constantemente se celebren ceremonias o rituales, como tales. Quienes siguen este camino, a menudo reciben el nombre de magos. A este camino se le llama indirecto porque empieza con la apatiencia de las cosas. Es similar a las artes marciales, ya que vuelve la fuerza del oponente contra él, en lugar de utilizar una fuerza contraria. Este método utiliza imágenes, formas, poderes mentales ocultos, impulsos emocionales y el cuerpo físico en sí. El camino indirecto cambia hábilmente las apariencias que nos atan a la ilusión de la separación y las transforma en instrumentos útiles para nuestra liberación."

A pesar de lo anterior, llega el momento en que el practicante logra unir los dos caminos en su práctica diaria; y una vez que comprende el secreto de esta unión, la trasciende...y entonces--sólo entonces--llega a ser un Filósofo verdadero.

Del desglose anterior, concluímos e inferimos que la Filosofía Hermética es el camino del solve et coagula (disuelve y condensa), en donde la materia debe espiritualizarse totalmente y el espiritu materializarse por completo. En la Gran Obra, debe lograrse la Perfecta Unión en la que se desposan el Rey y la Reina, el Cielo y la Tierra, la Luna y el Sol, el Espíritu y la Materia en un Hierosgamos (Matrimonio Sagrado). Porque el Señor y su Templo son UNO; que el Santo sea restaurado a Su Trono.

En el libro "Los elementales" de Franz Harttmann y C.W. Leadbeater, se define a la Alquimia de la forma siguiente: "Ciencia por la cual las cosas no sólo pueden ser descompuestas y recompuestas (como se hace en la química), sino por la que también su naturaleza esencial puede ser cambiada y elevada a más alto grado, o ser transmutada cada una en otra. La Química trata de la materia muerta únicamente, mas la Alquimia usa la vida como un factor. Toda cosa es de triple naturaleza, de la cual su forma material y objetiva es su manifestación más baja. Hay, por ejemplo, oro inmaterial espiritual, oro etéreo fluído e invisible astral, y el oro sólido, visible, material y terrestre. Los dos primeros son, por decirlo así, el espíritu y el alma del último, y empleando los poderes espirituales del alma podemos causar cambios en aquéllos para que se hagan visibles en el estado objetivo. Ciertas manipulaciones externas pueden ayudar a los poderes del alma en su obra; pero sin poseer los segundos, las manipulaciones serán completamente inútiles. Los procedimientos alquímicos pueden, por lo mismo, ser emprendidos con éxito sólo por el que es Alquimista de nacimiento o por educación. Siendo toda cosa de triple naturaleza, hay un aspecto triple de la Alquimia. En su aspecto superior enseña la regeneración del hombre espiritual, la purificación de la mente y voluntad, el ennoblecimiento de todas las facultades del alma. En su aspecto más bajo trata de las substancias físicas, y abandonando el reino del alma viviente, y descendiendo a la materia muerta, concluye en la ciencia química moderna del presente. La verdadera Alquimia es un ejercicio del poder mágico de la libre voluntad espiritual del hombre y por lo mismo no puede ser practicada por nadie sino por el que ha renacido en el espíritu."

Y aquí la pregunta que surge es: ¿Qué pretende o qué busca el Alquimista con esos procedimientos si ya se ha visto que no es el oro vulgar, metálico, ni la simple transmutación de los metales, entendido esto de forma literal? En respueta, debo aclarar, ante todo, que la transmutación metálica y la medicina universal son enteramente factibles y posibles de obtener en forma concreta y tangible. Pero esta transmutación metálica es insignificante comparada con los poderes que consiguen los Adeptos: El acceder al Absoluto, a Su Secreto, a Su Verdad...; el obtener los poderes del Demiurgo y emplearlos para lograr un dominio completo sobre la naturaleza y sus procesos; tener la Sabiduría Absoluta de los secretos y ocultos procesos que rigen al mundo y que unen por sutiles interconexiones al macrocosmos (universo) con el microcosmos (hombre)...Qué mejor forma de ilustrar esto que remitiéndonos al libro "Alquimia" de Stanislas Klossowski de Rola:

"Aunque es cierto que la química se desarrolló a partir de la Alquimia, estas dos ciencias no tienen apenas nada en común. Mientras que la química se ocupa de los fenómenos científicamente verificables, la misteriosa doctrina de la alquimia atiende a una realidad escondida de orden superior que conforma la esencia que subyace a todas las verdades y religiones. La perfección de esta esencia se denomina Absoluto; puede ser percibida y comprendida como la Belleza de toda la Belleza, el Amor de todo el Amor y lo más Alto de lo Alto, sólo con que la conciencia cambie profundamente y pase del nivel normal de percepción cotidiana (el plomo) a un nivel sutil de perfección (el oro), de manera que cada objeto se perciba con la forma arquetípica perfecta, contenida dentro del Absoluto. La percepción de la perfección eterna de todo en todos los lugares es lo que constituye la Redención Universal. La alquimia es un arcoiris que atraviesa el abismo que existe entre el plano terrestre y el celestial, entre la materia y el espíritu. Al igual que el arcoiris, puede parecer que está a nuestro alcance, pero si se corre tras ella con el único objetivo de encontrar una montaña de oro, se alejará.

"La ciencia de la alquimia, sagrada, secreta, antigua y profunda, también denominada arte real o sacerdotal y filosofía hermética, esconde tras textos esotéricos y emblemas enigmáticos las vías para penetrar en los secretos más profundos de la naturaleza, de la vida y la muerte y de la unidad, la eternidad y el infinito.

"A la vista de tales secretos, el de fabricar oro tiene, relativamente, poca importancia; se podría comparar con los superpoderes (siddhis) que a veces consiguen los grandes yoguis; estos poderes no se buscan por el valor que en sí tengan, son importantes productos secundarios de que resultan de alcanzar un alto nivel espiritual."

"<<La alquimia no es simplemente un arte o una ciencia que enseñe a realizar la transmutación de unos metales en otros, sino más bien una ciencia sólida y verdadera que enseña a conocer el centro de todas las cosas, lo que en el lenguaje divino se llama el Espíritu de la Vida>>(Pierre-Jean Fabre, Les Secrets Chymiques)

"Sin embargo, el proceso de transmutación, a pesar de no ser el objetivo final, es una parte esencial de la Gran Obra--el Magnum Opus--que consiste en lograr tanto la realización material como la espiritual."

"Es esencial tener en cuenta que existe correspondencias muy concretas--fundamentales para las teorías alquimistas--entre lo visible y lo invisible, lo superior y lo inferior, la materia y el espíritu, los planetas y los metales. El oro, dada su naturaleza incorruptible y sus notables caracterísiticas físicas, es para los alquimistas el sol de la materia, una analogía de la perfección final que ellos intentan conseguir al hacer que los metales comunes alcancen el bendito estado del oro. Al igual que el oro es también, en cierta medida, la sombra del Sol, el Sol es la sombra de Dios.

"<<La Gran Obra consiste, por encima de todo, en que el hombre se cree a sí mismo, es decir, que domine total y absolutamente sus facultades y su futuro; es especialmente la completa emancipación de su voluntad lo que le asegurará el dominio sobre Azoth y la región de Magnesia; en otras palabras, el control absoluto del Agente Mágico Universal. Este Agente, al que los antiguos filósofos (Alquimistas) disfrazaron con el nombre de Materia Primera, determina las formas que muestran las substancias modificables; a través de él, podemos muy bien llegar a la transmutación de los metales y a la Medicina Universal>>(Eliphas Levi, Trascendental Magic)

"A lo largo de la historia, los verdaderos alquimistas, que desdeñaban las riquezas y los elogios mundanos, han intentado encontrar la Medicina Universal, la Panacea; esa Panacea que, al sublimarse totalmente, se convierte en la Fuente de la Juventud, en el Elixir de la Vida y en la Llave de la Inmortalidad, tanto en un sentido espiritual como misteriosamente físico. El elixir no sólo curaría las enfermedades, eliminando de raíz las causas que las producen, sino que también podría hacer que el cuerpo rejuveneciera y se convirtiera finalmente en un <<cuerpo de luz>> incorruptible.

"El Adepto (adeptus, <<el que ha conseguido>> el Don de Dios) recibiría entonces la Triple Corona de la Iluminación: Omnisciencia, Omnipotencia y Gozo del Amor Divino Eterno. Pero muchos son los llamados y pocos los elegidos; hay que reconocer que dentro de esta minoría muy pocos han conseguido alcanzar el último objetivo. Los que sí lo han hecho constituyen la Hermandad de la Luz y están Vivos."

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DE LA FÍSICA A LA METAFÍSICA



Una definición más "técnica" de la Alquimia.



Si la Filosofía estudia al Ser, la Filosofía Hermética también estudia a los seres como manifestaciones individualizadas, multidimensionales y vibracionales del SER, que es el Gran e Inefable Uno, el cual es Todo en Sí Mismo.

Enseña a descubrir los secretos de la Naturaleza de ese Todo y de Su Creación para tener acceso a los poderes y a la Sabiduría que estamos llamados a adquirir desde lo profundo de nuestras almas, como imagen y semejanza que somos de Él en Espíritu. Nosotros somos creadores por naturaleza, es nuestro sello como Hijos del Inefable, y desarrollando nuestro máximo potencial, podremos no sólo ser Magos que controlan los elementos y la naturaleza, sino Sabios-Alquimistas dotados del Poder del Demiurgo: co-creadores con Dios por derecho divino. Siguendo las directrices de la Filosofía, por medio de lo conocido llegamos al conocimiento de lo desconocido, y por medio de la asociación y del establecimiento de vínculos reales entre lo uno y lo otro, hacemos manifiesto lo inmanifiesto. Entendiendo lo particular, nos elevamos a lo general. Estudiando una roca podemos conocer la historia de la tierra; examinando una gota de agua podemos comprender al océano, y conociéndonos a nosotros mismos podemos conocer a los demás; conociendo nuestro ser, podremos conocer al SER que está en Todo y en todos. Somos Uno y estamos interconectados en varios niveles.

La teoría de las supercuerdas y de la complementariedad puede ayudar a entender los niveles vibratorios y dar una prueba lógica de que las dimensiones están en un mismo espacio, pero cada una en su propio nivel de vibración. Esto explica bien el cómo es que un humano cuenta con siete "cuerpos" (vehículos de conciencia). El espectro electromagnético ayuda a entender las distintas frecuencias en las que la Luz se manifiesta en los mundos superiores a éste en vibración.

Aquí hay que dar a entender que la Transmutación es la elevación de la vibración. Y entendida así, podemos añadir que la vibración más baja es la materia y la más alta es el SER ABSOLUTO, el Inefable Uno que es Todo en Sí Mismo.

Varios estudiosos desglosan la Alquimia en tres aspectos que son el Humano, el Cósmico y el Terrestre, los cuales están ligados con los tres principios que son Azufre, Mercurio y Sal. Otra analogía que también se conoce es la correspondencia de los cuatro elementos (Fuego, Aire, Agua y Tierra) con los planos espiritual, mental, psíquico y físico que también, como ya hemos dicho, son objeto de estudio de la Filosofía Hermética. Pero la división antigua que se le daba a la alquimia consistía en la parte physica y la metaphysica. Dentro de la primera se incluían las prácticas como son la herbología, con su rama principal que es la herbolaria, la crisopeya (transmutación de los metales en oro) y la argiropeya (transmutación de los metales en plata, o pequeña obra, también llamada obra menor). Dentro de la metaphysica, se engloba la ciencia hermética (con sus vertientes espiritual, mental y psíquica), y el Arte Espagírica como era entendida todavía en tiempos de Paracelso, en los albores del Renacimiento.

En estas épocas antiguas, los filósofos de la naturaleza eran llamados physicoi, físicos. Y así era como un Filósofo Hermético empezaba sus estudios: estudiando la naturaleza y a sí mismo para luego encontrar los vínculos entre ambos, y llegar a trascenderlos en la perfecta Unidad. Ciertamente, cuando el aprendiz inicia sus estudios y se aproxima a la physis (naturaleza), su visión de ésta es fragmentaria y está nublada por los prejuicios y otros agregados psíquicos que enturbian la conciencia. Primero ve, sólo usando el sentido físico de la vista, sin entender que todo lo que se despliega ante sus ojos sólo es la metáfora de lo Real, la representación simbólica de las realidades sublimes. Luego, cuando ya comienza a leer en el libro de la naturaleza, se percata de que lo que ve es una representación imperfecta de algo todavía más grande...Intuye en lo profundo de su intelecto que lo que ve no es del todo como él lo ve, y empieza a darse cuenta de que las percepciones de sus sentidos son imperfectas, limitadas y, muchas veces, hasta engañosas. Aquí ya ha llegado a mirar: A la vez, ve las cosas en su apariencia y liga estos objetos a las ideas de ellos, las cuales no siempre son del todo correctas puesto que parten de la subjetividad. Como tales, son relativas, y distan mucho de ser absolutas y universales. Aquí nuestro aspirante a Filófoso se empieza a percatar de qué él, como sujeto, está sujeto--valga la redundancia--a cambios, tal y como aquello que observa. Aquí, en la observación, sujeto y objeto se distinguen del todo, y la separación se da para que cada uno pueda examinarse de forma individual con todas sus cualidades, características, detalles y pormenores. Ante los ojos del estudiante, cada objeto parece ser el centro de todo lo demás, y como son varios centros a la vez los que se presentan ante su conciencia, todo se le aparece como un caos, en el cual las cosas están ahí sin sentido, sin causa, sólo por accidente. Pero llega el momento en que la interrelación de todos esos objetos se le aparece como algo factible, pues contempla que muchas veces al cambiar él, sus percepciones del ambiente que le rodea cambian también. Y siendo así, cuando algo en el escenario cambia, también provoca cambios en aquello que está en su vecindad. Entonces, está cerca el momento en que se dé cuenta de que él conforma y crea su realidad, pero todavía tiene que pasar por otras fases de desenvolvimiento de conciencia. Al darse cuenta de que lo que observa está interrelacionado, al observar primero por sus efectos y luego por sus causas las sutiles interconexiones entre los objetos que ha examinado y analizado en su entendimiento, ya comprende más el estado de la cuestión y empieza a concebir lo que observa como un todo. Deja de ver el árbol para mirar el bosque. El todo es más importante que la suma de sus partes. Es aquí donde la contemplación le demuestra sus secretos. Y al aprehenderlos por medio de su razonamiento y de su expresión, que ahora es resultado de las impresiones previas (adquiridas durante su observación minuciosa) y de sus respuestas ante los estímulos externos, trata de no perderse a sí mismo en ese todo...trata de mantenerse como un observador aparte, individualizado: No ha llegado el momento de fundirse con la totalidad en sí misma. Así, contempla la realidad que se le aparece como nueva, y se sumerge en ella para conocer sus íntimos secretos; entra en comunión con lo que contempla, pero sin dejar de ser él mismo. Ahora nota por experiencia que está unido (conectado) a lo que contempla, pero que aún así, puede permanecer separado. Y aquí es donde el artista verifica que lo que contempla no sería (existiría) si su conciencia no lo percibiera...al menos en su mundo. Ve que, entonces, lo que mira, lo que ve, lo que observa, pareciera ser una extensión de él mismo. Y al retirar su conciencia de algo, ese algo deja de ser...porque él le da el ser a aquello en lo que enfoca la luz de su conciencia. Con este notable descubrimiento, cambia su forma de aproximarse a la realidad que le rodea, y ésta también parece cambiar, ya que siempre se le presenta de forma distinta. Ahora puede ver los vínculos tangibles que lo hacen interdependiente de lo que le rodea, y en un sentido más profundo, se ha dado cuenta de que él es y lo demás es...Pero que él sigue siendo, aunque su visión del mundo y el mundo mismo y él mismo cambien. Él ES, sigue siendo, aunque su forma de ver el mundo cambie y el mundo y sus fenómenos sean un perpetuo cambio. Y aquí se pregunta: ¿Por qué soy yo y no otro? ¿Por qué aunque antes era aprendiz y ahora soy estudiante, sigo siendo yo, en mi individualidad? ¿Por qué antes veía las cosas como ajenas a mí, y ahora, aunque he cambiado mi perspectiva (mi forma de concebir esto) y las veo como una parte de mí, sigo siendo Yo? ¿Qué es ese Yo? ¿Qué es lo que me hace ser Yo y no otro? ¿Por qué Yo Soy así y no como aquél otro filósofo? La apariencia de las cosas cambia, pero en esencia nunca cambian. Lo perpetuo sólo es un apoyo para lo eterno, y viceversa...Sin conocer a lo uno, no se podría reconocer a lo otro. Y aquí, cuando el aspirante de nuestro ejemplo reconoce que Es un individuo y siempre será, aunque cambie de ropa, de apariencia física, de ideas, de costumbres por el paso del tiempo; aunque cambie su forma de ver el mundo (perspectiva)...llega el momento en que se eleva hasta lo más trascendental, y ve que los cambios son ilusorios...y entonces, contempla que su Ser es parte del SER que nunca cambia: Mira que es una parte de Aquello que es inmutable...Aquí, se ha abierto el reino de lo que está más allá de lo físico (metaphysicos, de meta y physis, "detrás de la naturaleza"). ES aquí donde el Filósofo Hermético nace. Pero él no deja de ver a la naturaleza como su guía, sino que se apoya en ella para comprender, por el Principio Hermético de Correspondencia, ese nuevo mundo que recién se ha presentado ante su conciencia recién despierta. El mundo relativo y concreto que vemos es muy cierto, ciertamente, pero sólo es un fragmento de la Realidad Total...Es sólo un sueño--y para el Absoluto realmente lo es--del cual ahora nuestro Filósofo ha despertado: está presente en el sueño, pero sin confundirse, sin pertenecer a él del todo. Y ahora, teniendo lucidez mientras está todavía en ese sueño, comprende cómo puede hacer que ese sueño sea realidad: cómo manipularlo. Se da cuenta de que el sueño sólo es una proyección de la conciencia, cuando ésta especula (se refleja) en imágenes. Y estas imágenes son un símbolo de las realidades internas de la conciencia. Así, utilizando el Principio de Correspondencia, la realidad objetiva que vemos normalmente es símbolo de una realidad que está detrás de estas apariencias que vemos; y esa, la Única Realidad, es la Verdad, y la Verdad es la Realidad, pero desde el punto de vista del Inefable. Acceder a esa Visión es el Despertar auténtico. Se ve y comprueba muy seguido que cuando alguien sueña, muchas veces piensa, mientras está soñando todavía, que lo que le pasa es muy real; aunque, una vez que despierta, se sorprende y sólo se da cuenta de que fue un sueño (irreal, comparado con el nuevo nivel o estado de realidad en que se encuentra), y nada más. Usando nuevamente el principio de correspondencia, así pasa cuando alguien despierta a la Verdadera Realidad. Y estando en unidad con el SER, con el Inefable, ese alguien puede hacer que el sueño (la realidad concreta perceptible por nuestros sentidos) vaya transformándose día con día en la Realidad, gobernando sobre lo inferior con las fuerzas superiores, y haciendo que el mundo de Abajo sea un reflejo claro del mundo de Arriba. Así es como empieza a re-crear su mundo en la perfección original que a éste le es propia, y el reproducir esta última sólo consiste en reconocer la Realidad para luego manifestarla. "Que aquél que busque no deje de buscar hasta que encuentre. Cuando encuentre, se turbará y habiéndose turbado, se maravillará y reinará sobre el todo" (-Yeshua en el evangelio de Tomás). En uno de los evangelios llamados apócrifos sigue diciendo: "porque el mundo no es digno de aquél que se ha reconocido a sí mismo". Aquí nuestro Filósofo ha visto la luz de la Verdad detrás de la tinieblas de las apariencias, y como ahora su conciencia percibe simultáneamente lo tangible y lo abstracto, contempla esta Verdad en la Luz de la Naturaleza. Ahora es un Alquimista, y contempla maravillado a la naturaleza transfigurada, en su estado de manifiesta luminosidad. Y llegando a lo profundo de esta luminosidad se encuentra con las formas arquetípicas de Todo. He aquí la Luz de la Iluminación de la Divina Sophía, el primer premio que concede a sus Amantes pacientes y diligentes. "La paciencia es la escalera de los Filósofos; la humildad, la llave de su jardín". Por eso el Gran Paracelsus ha dicho: "Quien desea conocer la Verdad, debe ser veraz consigo mismo y capaz de verla, sin estar satisfecho con las descripciones que de ella recibe de otros.



ALQUIMIA TYPHONIANA.



De la misma manera en que la práctica de la Filosofía Hermética se denomina Alquimia Hermética como tal, la Alquimia Typhoniana es la praxis de la Filosofía conocida como Setianismo Dracónico. Tal y como el gran Thoth-Hermes, el Tres Veces Grande, fue el máximo exponente de la doctrina que lleva su nombre, así como de la Alquimia Hermética propiamente dicha, Set-Typhon, el Señor del Caos, fue el máximo exponente de la Alquimia Typhoniana, así como de las doctrinas que ahora se engloban dentro del Sendero de la Mano Izquierda.



Ambas doctrinas, hermética y typhoniana, tienen sus lados operativo y trascendental, y ciertamente se complementan perfectamente, a pesar de que ambas son de enfoque solar. Pero, cabe notar que la Alquimia Typhoniana reúne en sí misma ambos enfoques: el lunar y el solar, unidos en Matrimonio Perfecto y representados en el emblemático símbolo del Sol Negro.



La Filosofía de los Alquimistas Seguidores de Seth, exalta al Ser y a la Consciencia, así como a la Voluntad como medio de manipular la Realidad, que es el campo de experimentación más vasto con el que un practicante puede contar. El proceso Alquímico de esta corriente se define como Xeper o el "Proceso de Llegar a Ser" o de "Entrar en el Ser"; el proceso del Iniciado que se crea a Sí Mismo hasta devenir en su Ser y manifestarlo en todos los órdenes, niveles y planos en los cuales su Conciencia, completamente despierta, se desenvuelve y manifiesta. Es el Iniciado que deviene en Sabio y luego en Estrella Autoexistente: "Aquel que se ha Nombrado (Creado) a Sí Mismo, emergiendo (ascendiendo y descendiendo) del Caos primigenio (al igual que Set), conviertiéndose en su Señor".



Este proceso comienza por el reconocimiento del Fuego Negro interno, que es la fuente que irradia la luz de la Conciencia desde el centro hacia la periferia del círculo de las manifestaciones. Esto se logra mediante un estado de isolación que va desarrollándose a lo largo del proceso, a través del cual el enfoque de la conciencia es dirigido desde el exterior hacia el interior. Por ello, la Gran Obra es llamada "La Apertura del Ojo del Dragón"; porque el Alma reabsorbe toda la luz (conciencia) que ha proyectado al universo objetivo, redigiriendo esta Luz sobre Sí Misma, y es aquí cuando la Diosa vuelve su espejo negro sobre sí misma y éste deja de reflejar todo el devenir del Cosmos y de los universos para terminar reflejando únicamente la Gracia y Belleza luminosa de su Rostro. Es entonces cuando la Conciencia, mediante esta operación, despierta el Fuego del Dragón, el cual permite la liberación del Espíritu Inmortal, que emerge de la profundidad de las tenebrosas aguas de lo más profundo del inconsciente (mar primigenio) como el Fuego Nuevo, como la chispa del pedernal: como el Sol que surge a medianoche: Atum-Ra. Posteriormente, este Sol Negro microcósmico debe ser elevado hasta el Sol detrás del sol en el macrocosmos por medio del nexo que el puente del Abismo ofrece. Y es aquí, en la Realización perfecta, donde el estado de Isolación alcanza su plenitud también. Ahora la separación que al principio repliega la conciencia sobre sí misma y reúne las energías proyectadas al reabsorberlas...redirige esta misma energía acumulada y hace que se expanda, así como la propia esfera de influencia del Individuo, lo que resulta en que la Conciencia que antes se percibía a sí misma en lo externo en estado de Soledad (aloneness), ahora se percibe en estado de Unidad con el Todo (All-Oneness). Quien llega a este punto de Isolación, está Sólo con El Solo, El que Es el Todo-en-Uno y el Uno-en-Todo. Y he aquí que la Infinita Obscuridad, que es la Luz Absoluta, surge como irradiación del Sol Negro Macrocósmico y es captado por la Conciencia Microcósmica, lo cual hace que el Sol Negro microcósmico geste el Diamante Negro en las profundidades del Alma del Iniciado. Y he aquí que ya no es simplemente un Iluminado o un Inmortal: Es un Eterno, una Estrella Autoexistente. Él mismo es el Autocreado, imagen y reflejo del Autogenerado, del Demiurgo Primigenio. Él es el SER en Sí Mismo. Xeper-I-Set! Xeper-I-Apep!.



De la misma manera en que Hermes instruye directamente a sus discípulos y les devela los Secretos de la Obra como representante excelso de su Tradición, así Set mismo instruye al Discípulo que sigue su Sendero iniciático y osa demostrar su valía al entrar en su Desierto. Entonces, el Dios Obscuro, Señor del Caos y Guardián de los Antiguos Misterios, Set Mismo (siendo así el Genio, representante del Maestro Interno), revela los Antiguos Secretos primigenios a aquellos que han probado su "nobleza"; a aquellos que han demostrado su valía al imponer su Voluntad sobre todo según recorren el Sendero de la Noche develando los secretos de esta tradición Alquímica que busca la confección del Diamante Negro, Y siendo así, el Iniciado, al alinear su Voluntad con la del Inefable sirviéndose de la de Set como vínculo y puente entre ambas, logrará servirse de las voluntades conjuntas de la colectividad para abrirse camino a través de ellas, y lograr así imponer su Voluntad sobre la Realidad, sorteando todos los obstáculos y alineando las circunstancias para que sean oportunidades propicias que apoyen el logro de su Meta: la Perfección; la culminación Perfecta de la Gran Obra. Y al igual que Hermes, Set no sólo actuará como una entidad externa al Iniciado, sino también como su propio Ser, de manera que la Fuerza y el Poder de "Aquel-ante-Quien-el-Cielo-tiembla" sean suyos también. Y la Nobleza del Príncipe de la Obscuridad sea suya por derecho de Conciencia.



EL CIELO INTERNO Y EL CIELO EXTERNO. REALIDAD SUBJETIVA-REALIDAD OBJETIVA.



"La realidad externa es un reflejo de la realidad interna". Y por lo tanto, la primera se crea partiendo de la segunda. Somos nosotros quienes proyectamos los escenarios de las distintas realidades, para poder interactuar con ellos de forma objetiva. Somos creadores de realidades por naturaleza, únicamente que no nos percatamos de ello, puesto que la mayoría de las veces es un proceso inconsciente. Pero, el Alquimista es un Creador Consciente de su propia Realidad, así como de Sí Mismo.



El concebir cuadros mentales internos y posteriormente imponerlos sobre la realidad objetiva es una ardua tarea. La mayoría de los individuos conciben cientos de pensamientos dentro de su mundo subjetivo, pero al no iluminarlos voluntariamente con la luz de la conciencia, tales pensamientos quedan sin substancia y terminan desvaneciéndose en el preciso momento en que la conciencia retira su atención de ellos. Y aquí hemos llegado al punto crucial: La conciencia le da el Ser a las manifestaciones, y siendo así es la Conciencia la que puede vislumbrar objetivamente el devenir tanto objetivo como subjetivo. Aquello que se ve iluminado por la Luz de la Conciencia, crece y se expande dentro de nuestro mundo. Pero, contrariamente a esto, basta con retirar por completo la Conciencia de algo para que ese algo deje de existir en nuestro mundo. Y precisamente por ese hecho, este dominio de la Atención consciente es una competencia legendaria de los Alquimistas de la corriente typhoniana.



La Voluntad es el Alkahest, el Disolvente Universal, capaz de alterar todos los patrones y moldes de la Realidad. Partiendo del Caos, de lo Inmanifiesto, los Alquimistas extraen el material con el que moldearán sus Sueños para imponerlos posteriormente sobre la Realidad, y que ellos mismos devengan Realidades. Este proceso se logra creando los cuadros mentales dentro de lo subjetivo, enfocando la Conciencia, hasta fijarla, únicamente en el paisaje o molde mental interno, y posteriormente la Voluntad lo proyecta a lo objetivo, imponiéndolo mediante la Imaginación Real. De esta manera, poco a poco, y según el molde se alinee paulatinamente con los patrones caóticos propios de la realidad, la manifestación que se busca lograr irá descendiendo de plano hasta terminar por presentarse en lo físico. Y siguiendo un proceso muy similar, la realidad misma puede transformarse de acuerdo al impulso de la poderosa Voluntad Verdadera.



Es muy cierto que todo el paisaje externo objetivo no es más que un reflejo del paisaje interno subjetivo, así que, siguiendo este rationale, si se obran los ajustes y cambios necesarios en el mundo interno, por correspondencia, el mundo externo también se verá influído por estos cambios. Es por ello que el Alquimista debe conquistarse a Sí Mismo y hacerse dueño de todas sus facultades, si quiere conquistar el mundo y dominar la realidad y las circunstancias. Toda la Creación no es más que un espejo en el cual verá los reflejos que le permitirán saber cómo se encuentra su mundo interno. Porque, en verdad, del mundo interno parte todo. Y el Alquimista podrá leer en el Libro de la Naturaleza y en el Cielo Externo, únicamente para terminar siendo redirigido a su propio mundo interno y a su Cielo Interno. Y llegará un momento en que lo interior y lo exterior se alinee, y será entonces cuando un mundo será el reflejo perfecto del otro. Es entonces cuando de forma automática, todo aquello que el Alquimista conciba voluntariamente en su mundo interno, se manifestará en lo externo.



PRÓXIMAMENTE: MÁS SOBRE ALQUIMIA TYPHONIANA.

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